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jueves, 25 de octubre de 2012

EL ZAHIR -parte 3-

Mi madre cedió ante mis suplicas, ante mi llanto, pidiéndome que dejase de hacer aquella escena. Me dijo que si realmente quería el bien de ese conejo, debería de cuidarlo como no lo había hecho o sufriría el mismo destino que los demás, asentí precipitadamente, lo único en lo que pensaba era en que él no muriese, en que él estuviese conmigo. Esa tarde, todos los conejos murieron, con excepción de ese conejo café y cabezón que en ese instante tenía entre mis brazos.
Al día siguiente me puse a pensar que aún si no hubiese salvado su vida, hubiera pedido que se le sacrificara al siguiente, no hubiera querido morir con los que le causaron tanto sufrimiento.


Tiempo paso, llegaban conejos nuevos que tendrían el mismo destino, el seguía a mi lado contemplando la misma escena de muerte que yo veía. ¿Cuántos de ellos pasaron por el mismo frío filo del cuchillo sin volver a ver un amanecer más, sin abrir los ojos de nuevo, sin volver a comer, a saltar, a roer? ¿cuántos fueron? ¿por cuánto vivieron? No importa cuanto cuidado y cariño les haya dado, sabía su destino, lo que les deparaba, pero a mi ya no me importaban ellos, solo podía pensar en ese conejo café-dorado que me recordaba a aquellos cálidos amaneceres y que ahora esos amaneceres me recuerdan a él... no había pasado ni un año de su llegada cuando de él me tuve que despedir...


Recuerdos felices de él y yo, siguen en mi memoria; cuando al gato fastidiabamos, cuando agredíamos a los demás, cuando nos correteábamos y cuando se robaba su propia comida, ahh~ esos días como los extraño, pero tenía que llegar aquel fatídico día en que a la azotea subí y no le vi más... lloré, lloré como  nunca antes lo había hecho, lloré como si el mundo se fuese a acabar, como si lo hubiera perdido todo incluso, las ganas de vivir.
Un día soleado y despejado como los que a él le gustaban tanto, solo por él los soportaba, ese día soleado y despejado dejo una marca en mi, la marca de su ausencia, la cual me comía el alma y consumió mi vida, mi aliento, mis fuerzas.
Salí a la calle a buscarlo aún con lágrimas en el rostro, le pregunte a la gente, a los vecinos, a los vendedores; "mi conejo, mi amado Chopper" me decía mientras corría en su búsqueda intentando no pensar lo peor: que mi familia o el dueño de la casa, se habría hecho de él y que lo haya consumido; que hubiese caído de la azotea y alguien lo adoptara era mi pensamiento, inclusive prefería pensar que los canes lo hubieran destrozado al caer a la calle; que el hecho de que un ser humano lo devorara.

Oh, Chopper!!!
Exhaustivamente te busqué. Yo deseaba volver a verte, deseaba abrir esa enorme ventana que da a la azotea y verte brincando de un lado a otro, yo quería volver a verte... para sonreír de nuevo.

Dos años han pasado, y yo aun te recuerdo; dejo tu memoria plasmada en estas palabras.

Siempre te recordaré, mi amado conejo cabezón "Sagy Sagy Chopper" (?/02/10 - 25/10/10).




Y recuerden: si les gusta mi blog leanlo, sino, también.
"DigiL"

martes, 25 de enero de 2011

EL ZAHIR -parte 2-

Acto continuo abrí el corral para que los demás salieran y el jugara con ellos, teniendo las esperanzas de que eso pasase pero no fue así, enseguida de que salieron lo empezaron a perseguir, a golpear, a morder, pude apreciar lo que el día anterior le hicieron mientras no observaba, mas sin embargo, el quería estar con ellos.

Como no pude dejar que lo siguieran golpeando, como no podía soportar aquella escena tuve que regresarlos al corral del cual habían salido solo para golpear a aquel que buscaba su compañía, así que como castigo, ellos estarían encerrados mientras que el disfrutaba de una maravillosa libertad, ellos tenían casi dos metros cuadrados para unos 10 que era lo cantidad que se encontraban en ese momento, y el tendría el resto de la azotea todo un mundo para el.

Meses después, el era mas grande lo vi mas confiado pero melancólico, todavía le dolía el ser rechazado volví a hacer lo anterior esperando que el resultado fuera diferente, y así fue, pero no era lo que esperaba, el aprovecho su tamaño para defenderse no solo de ellos los conejos, sino también del gato, los mordía y amenazaba no podía olvidar lo que le habían hecho, ya no los quería tener cerca.
Eso me recordó a como es la sociedad como las personas tratan mal a los débiles, a los niños, a los ancianos, a los paralíticos, etc. los tratan mal sin esperar una consecuencia después, mi conejo se desquito de todo lo que le hicieron y por el pasado que tuvo fue a el al que elegí, porque me recordó a mi.

Ese día tan mal esperado llego, el día en que todos los conejos morirían, todos los conejos en esa casa iban a morir aquellos conejos que vi nacer, vi crecer, que alimente, con los que jugué, todos ellos morirían, no podía soportarlo así que lo vi a el, con su gran cabeza, ahora tenia una gran cabeza y era lo único a lo que no podía apartarle la vista, vi sus ojos, sus grandes y negros ojos que me miraban intentando decir algo, el no comprendía lo que iba a pasar pero quería creer que si, así que lo tome y lo aparte de ahí, baje por las escaleras corriendo y suplicandole a mi madre que no lo matara, no a el, no a el que tanto se me asemejaba, no a aquel rechazado, no a aquel vengativo, no a aquel que fue testigo de mis alegrías, de mis tragedias, con el que comparti mis monólogos que nunca pudieron convertirse en diálogos porque nunca hubo alguien quien quisiera escucharlos, el estuvo ahí conmigo compartiendo mi dolor mientras que yo compartía el suyo...

lunes, 25 de octubre de 2010

EL zahir

No escribire sobre una moneda de buenos aires, marcas de navaja o de cortaplumas rayan las letras N T y el número dos; 1929 es la fecha grabada en el anverso. En Guzerat, a fines del siglo XVIII, un tigre fue Zahir; en Java, un ciego de la mezquita de Surakarta, a quien lapidaron los fieles; en Persia, un astrolabio que Nadir Shah hizo arrojar al fondo del mar; en las prisiones de Mahdí, hacia 1892, una pequeña brújula que Rudolf Carl von Slatin tocó, envuelta en un jirón de turbante; en la aljarra de Córdoba, según Zotenberg, una veta en el mármol de uno de los mil doscientos pilares; en la judería de Tetuán, el fondo de un pozo, ni tampoco hablare del libro de Paulo llamado El Zahir, pero gracias a ese libro he decidido escribir lo que yo considero como mi zahir, a muchos puede no interesarle se los escribo desde el principio para que no desperdicienn su tiempo en esta entrada, tal vez mis seguidores y seguidores fantasmas quieran leerlo pero les escribio desde un principio esta entrada no va para ustedes va para mi Zahir, pero igual no tengo ningun incombeniente a que lo lean.

El tiene un poco menos de un año vive despreocupado de la vida.
Ella esta en su adolencenscia a sufrido durante su vida y tambien a disfrutado.
El es joven no le importa lo que suceda con el mundo mientras que tenga comida.
Ella no le importa comer para poder aprender del mundo que la rodea.
El rie y da saltos.
Ella plañe y llora.
El es un conejo.
Y ella soy yo y soy su dueña.

Lo conoci mientras iba a trabajar, la señora de la casa para quien mi madre trabajaba le obsequio un conejito, de color cafe era su pelo, sus ojos eran grandes y brillantes y su pequeña colita era blanca, ella le comento a madre que pertenecia a una sobrina o sobrina de ella no lo recuerdo bien , que el era alergico a su pelo y mejor se lo dio pero que ella ya no q ueria a otro animal que mantener asi que si nosotros lo aceptabamos.

Despues de eso recuerdo estarlo llevando en una cubeta de yogurt era tan pequeño que cabi muy bien en ella, ademas tenia una gran curiosidad por lo que habia en el mundo que de repente daba un gran salto queriendo salir de aquel objeto que detenia su libertad, pero no lo deje salir hasta que llega a mi casa, empeze a presentarlo con todos y todo, termine el dia dejandolo en su corral con los demas conejos y despidiendome de el cariñosamente como todo aquel que quiere dar una buena impresion desde el principio.

La mañana siguiente la dueña de la casa a quien rentamos me conto que casi lo mata al confundirlo con una rata, me dijo que escucho chillidos en la noche, se fue a asomar y vio a mi gato persiguiendo algo: a un animal, estaba a punto de darle un escobazo cuando se dio cuenta de que era un conejo que se habia salido del corral pero ese era de otro color al de los demas se dio cuenta que era nuevo y lo volvio a meter a su corral, poco despues escucho chillidos de nuevo y pudo apreciar como los demas lo golpeaban y el intentaba salirse del corral asi que lo puso en una jaula aparte.
Fui en seguida a verle esperando que estuviese bien, llegue vi que arañaba y mordia desesperado las rejas de su jaula queriendo salir de ahi, con mucho gcuidado me le acerque, lo saque de ahi y observe lo feliz que se veia saltando y corriendo de un lado a otro me dio mucho gusto feliz asi depues de lo que le sucedio una noche antes, de repente se acerco al corral donde estaban los demas conejos se recargo poniendo una patita en la reja parecia querer entrar, estar con los demas, con aquellos que lo golpearon y le hicieron pasar un mal rato queria estar con ellos, porque no queria estar solo.

No seguire escribiendo por hoy porque no tengo tiempo puedo que lo termine pero lo mas problable es que no, no me importa mi ortografia en esta entrada ni su opinnion sobre esta, porque como escribi antes, no va dirigida para ustedes.
Gracias